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De mujeres víctimas a mujeres Emprendedoras/Empresarias.

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Está claro que en el mundo de hoy, ser una mujer emprendedora/empresaria de éxito exige de nosotras un estado mental específico que sostenido en el tiempo, nos permita seguir avanzando a pesar de las dificultades, y a pesar de nosotras mismas.

A lo largo de nuestras vidas, las mujeres nos vemos ocupando el papel de “víctimas” por diversas razones. Me refiero a ese estado en el que predomina un sentimiento de ser poco apreciadas o valoradas por los demás, que nuestros esfuerzos son inútiles y que nuestra vida transcurre día a día sin  mucho sentido y sin que podamos hacer nada para cambiarla.

Este estado mental nos conduce a la inactividad, a la frustración y a la tristeza, con lo que a la larga nos sentimos más animadas a quedarnos justo donde estamos que a iniciar una empresa en lo que realmente amamos hacer. No podemos afrontar con éxito la vida profesional si no nos sentimos bien en nuestro aspecto personal.

Afortunadamente, está en nuestra manos transformar el estado mental, de ser una víctima (de las personas y las circunstancias) a ser mujeres empoderadas que toman las riendas de su vida en su manos y la conducen justo al lugar (físico y metafórico) al que quieren ir. Éste, como todo gran poder, conlleva una gran responsabilidad.

Por esto, el éxito de esta transformación requiere que hagamos dos reflexiones:

1. Debemos salir del complejo de indefensión: El complejo de indefensión es la falsa creencia de que no podemos hacer nada para cambiar lo que no nos satisface en nuestras vidas, (un trabajo frustrante, una pareja que nos maltrata, una vida de escasez, un entorno de tristeza, queja y angustia, o lo que nos haga sentir que nuestra vida no nos satisface tal y como es) este complejo se ve reforzado por  las cosas a las que prestamos atención y todo aquello a lo que le damos “permiso” de entrar en nuestra vida;  la música que escuchamos, los programas que vemos en la televisión, las noticias, artículos, comentarios y publicaciones que leemos, las conversaciones en las que nos involucramos y todas a aquellas cosas en las que centramos nuestra atención y que son, por lo general las que refuerzan la idea de que las cosas son como son y que no hay nada que podamos hacer para cambiarlas.

En este punto lo importante es hacernos conscientes la mayoría de las veces elegimos nuestras circunstancias y de que podemos hacer mucho para transformarlas si así lo que queremos y lo permitimos, sin embargo esta transformación requiere mucho coraje, fuerza y valentía, para actuar a pesar del miedo y de la inercia de hacer lo que siempre hemos hecho.

Debemos entender que no estamos indefensas ante la vida y nuestras circunstancias, de hecho, está en nuestras manos ser, hacer y tener todo aquello con lo que siempre hemos soñado, por esto, ser una mujer emprendedora es una forma de ser y estar en el mundo, en la vida.

2. Transformar nuestro entorno. Esto es gestionar nuestra vida, empezar con pequeños cambios en nuestros hábitos diarios y rutinas, y así poco a poco dar el golpe de timón que conduzca nuestra vida a la situación por nosotros elegida. Los hábitos que transforman vidas se pueden dividir en tres tipos. 1. Hábitos mentales: elegir con cuidado nuestros pensamientos 2. Hábitos físicos: elegir con cuidado lo que comemos y cómo cuidamos nuestro cuerpo y energía y 3. Hábitos espirituales, orar, meditar, visualizar, permanecer en silencio un tiempo cada día o cualquier práctica que nos haga sentir en paz con nosotras mismas y con nuestro entorno.

Elegir nuestros hábitos de acuerdo con el estilo de vida que queremos llevar, nos aporta enormes beneficios; nos vamos transformando poco a poco a nosotras y nuestras vidas y vamos siendo más conscientes de nuestra capacidad para elegir la vida que queremos vivir y no, la que creemos que nos “toca” vivir.

Vivir desde una actitud de empoderamiento y liderazgo de nuestra vida, confiando en nuestras capacidades y posibilidades y con la certeza de que podemos ser y hacer lo que queramos, es el camino directo a una vida plena. De otro modo, nos quedamos dando vueltas en el mismo lugar una y otra vez, sintiendo que no hay nada que podamos hacer para cambiar y que no tenemos más remedio que aceptar triste y resignadamente, lo que otros nos imponen. No es lo mismo fluir con la vida aceptando con amor y gratitud lo que no podemos cambiar, que la resignación frustrante y mediocre de vivir una vida de prestado por no hacernos conscientes de nuestro poder de cambiar lo que sí podemos cambiar.

La dignidad humana pasa por la capacidad de elegir el proyecto de vida que queremos llevar adelante, a pesar de la estructura social, familiar y estatal. Este es un valor que se gestiona desde nuestro interior y se proyecta al exterior.

INSTITUTO DE DERECHOS HUMANOS IXVOS

FORMACIÓN PARA MUJERES EMPRENDEDORAS

vive con libertad, vive con dignidad, lidera tu vida

 

 

 

 

 

1 comentario en “De mujeres víctimas a mujeres Emprendedoras/Empresarias.”

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