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Emprender: ser, hacer, tener.

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Mujeres emprendedoras vía Shutterstock

Mucho se ha escrito sobre lo que parece ser el orden natural de la vida: Ser, Hacer, Tener. Pues bien, para iniciar o desarrollar un proyecto de emprendimiento que aspire a convertirse en una gran empresa, no podría ser de otra forma. Primero debemos ser  mujeres emprendedoras (mental y emocionalmente), luego hacer lo que hace una  emprendedora y finalmente conseguiremos los resultados que soñamos y planificamos. Esto desde luego, requiere otro de tipo de apoyos; familiares, sociales e institucionales, mucho más cuando hablamos de mujeres cabeza de familia, en condición de desplazamiento forzado o víctimas de las diversas formas de violencia contra las mujeres, que han decidido hacerse emprendedoras para recuperar su estabilidad socio económica.

Lamentablemente, de acuerdo con nuestra cultura, creencias y las construcciones sociales, el orden se ha invertido, creemos que primero debemos tener ciertas cosas o condiciones para poder hacer lo que queremos hacer y con ello finalmente sentirnos como queremos (exitosas, libres, satisfechas, felices, etc.), este orden invertido es como intentar ir en contra de la ley de la gravedad, por más que lo intentemos, no funcionará. No pretendemos desconocer las difíciles condiciones socio-económicas que enfrentan miles de mujeres en situación de vulnerabilidad, intentamos señalar la importancia de reforzar las habilidades y capacidades personales para recuperar el empoderamiento económico.

En cuanto más rápido integremos en nuestra vida este orden,  mejor para nosotras y para nuestros emprendimientos, porque no estaremos perdiendo o desperdiciando horas valiosas en sentirnos incapaces, incompetentes o no merecedoras de que nuestro proyecto emprendedor tenga éxito. No debemos permitir que nuestro pasado condicione nuestro futuro.

No estamos comunicando que sólo con sentirnos emprendedoras exitosas lo conseguiremos de la noche a la mañana, sabemos hace falta también hacer una planificación, apoyos y entrar en acción (entre otras cosas).  Lo que queremos que tengas presente es que el orden en que funciona la vida, es también el orden que debemos darle a nuestros proyectos de emprendimiento. No basta con tener talentos y habilidades, debemos estar en capacidad reflexionar quiénes somos cada día y cómo podemos poner esos talentos y capacidades al servicio de un mundo mejor para nosotros y para los otros.

Este es en últimas el objetivo de un proyecto emprendedor, de un proyecto social y comunitario (y de la vida) servir a otras personas y hacer todo lo que podamos para que la experiencia de vida de los demás, sea un poco mejor después de cruzarse con nosotras.

INSTITUTO DE DERECHOS HUMANOS IXVOS

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